
Encontre este párrafo en el libro de Carl Sagan "El mundo y sus demonios" que puede servir para una nueva reflexión.
Descubrir que el universo tiene de ocho mil a quince mil millones de años y no de seis mil a doce mil mejora nuestra apreciación de su alcance y grandeza; mantener la idea de que somos una diposición particularmente compleja de átomos y no una especie de halito de divinidad, aumenta cuando menos nuestro respeto por los átomos; descubrir, como ahora parece posible, que nuestro planeta es uno de los miles de millones de otros mundos en la galaxia de la Vía Láctea y que nuestra galaxia es una entre miles de millones más, agranda majestuosamente el campo de lo posible; encontrar que nuestros antepasados también eran los ancestros de los monos nos VINCULA al resto de seres vivos y da pie a importantes reflexiones- aunque a veces lamentables- sobre la naturaleza humana. (Pag. 30 Editorial Planeta).