viernes, 26 de junio de 2009

Sobre religión


"...Una cosa son las funciones que cumplen las religiones en las sociedades, tareas en las que pueden hallarse la razón de su origen ( fundar la cohesión trascendente del grupo, explicar de donde proviene el mundo, y cada uno de sus fenómenos, sustentar tabúes y deberes, legitimar el orden social establecido o la rebelión contra él en nombre de una justicia superior, etc) y otra las razones por las que muchas personas individualmente creen las doctrinas religiosas y -¡aun más asombroso¡- respetan a los clérigos que las administran. Sin duda en gran parte de los casos la gente acata la religión mayoritaria por pura mimesis social: sabido es que, en circustancias normales y libres de presiones excepcionales de cualquier tipo, la espontaneidad lleva al ser humano a hacer, pensar y venerar lo que ve hacer, pensar y venerar a los demás..."

"...Decía La Rochefoucauld que nadie se enamoraría si no hubiese oído hablar del amor y yo opino que nadie tendría experiencias religiosas si previamente no conociera que hay una religión que clame la fé y la adhesión..."

"...La mayor parte de nuestros deseos mas imperiosos están destinados a evitar, aplazar o conjurar la muerte (la nuestra o la de los quienes nos son queridos). Visto desde nuestra actual condición nos parece que si fuesemos inmortales no sabriamos ya que mas querer..."

"... lo mas grave no es precisamente no durar sino que todo se pierda como si jamás hubiera sido..."

"... A esta preocupación definitiva por cada uno, por cada cual, por mi mismo, irrepetible y fragil, llamamos: salvación. Y las religiones, hoy mayoritariamente, dejando entre paréntesis sutilezas antropológicas, las creencias religiosas de los humanos modernos...son tecnologías de salvación, por emplear la expresión de..."

"...La creencia religiosa no depende de lo que sabemos ni de lo que pensamos sino de lo que irremediablemente apetecemos. Y de lo que tememos, claro está. ..."

"... La "voluntad de creer" surge de flaquezas y angustias humanas sobradamente comprensibles, que nadie puede ni debe condenar con insípida arrogancia; pero la incredulidad proviene de un esfuerzo por conseguir una veracidad sin engañosy una fraternidad humana sin remiendos trascendentes que en conjunto me parece aun más digna de respeto..."